Iglesia de San Eutropio

La Iglesia de San Eutropio pertenece a la última etapa del barroco sevillano en clara transición  hacia el neoclasicismo. Antes de la actual iglesia hubo otra más pequeña en este mismo lugar cuya primera piedra puso, el conde Ponce de León fundador de este pueblo en el siglo XV.

 

Hay constancia documental de que esta iglesia se construyo a finales del siglo XVIII y que –tras siete años de obras dirigidas por los arquitectos diocesanos José Álvarez, Fernando de Rosales y Antonio Matías de Figueroa- fue dedicada a San Eutropio, Obispo de Saintes(Francia) y Patrón de Paradas el día 3 de marzo de 1791.

 

La iglesia es un hermoso templo de cinco naves con planta de cruz latina. La nave central de crucero y cabecera plana, con varias capillas, dos de ellas adosadas en la nave izquierda, así como la Capilla Sacramental, también en el lado izquierdo de la cabecera, con planta de cruz griega y con sacristía propia. En el lado derecho se sitúa la Sacristía Mayor, con ricos frescos y mobiliario en caoba, diversos altares y hornacinas.

La nave central del templo se separa de las colaterales por medio de pilares cruciformes, y las laterales entre sí por columnas pareadas de jaspe de color rojo, sobre las que se apoyan arcos de medio punto.

 

El crucero se cubre mediante una cúpula de media naranja sobre pechinas; la nave central a través de una bóveda de cañón con lunetos, y las laterales por bóvedas de aristas.

 

En su interior se ofrece interesantes retablos barrocos y neoclásicos. Algunos de ellos son obra de los hermanos Jose Victorino, Francisco, Vicente y Bruno Casau de Paz, ilustre de familia de tallistas paradeños, sillería con 27 sitiales y órgano de estilo neoclásico.

 

En el exterior la iglesia cuenta con portadas muy sencillas, con vanos adintelados entre pilastras  y entablamento dórico. La portada principal, realizada en piedra blanca de Morón de la Frontera, es obra del cantero de esa localidad Juan Muñoz.

 

La torre, situada en el hastial derecho presenta decoración de ladrillo y azulejos.

En su interior destaca el retablo mayor, de grandes proporciones, con un sagrario de plata del siglo XVIII, un crucificado del XVII, y entre las diversas imágenes la del patrón.

 

En el fondo del templo, por la nave del evangelio, se accede a la capilla sacramental, en cuya sacristía se habilito en 1968 un pequeño museo que recoge una colección de vasos sagrados y otros objetos de culto, omamentos, estandartes de las antiguas cofradías, un valioso esmalte del siglo XVII y tres cuadros, destacando por encima de todos el lienzo que representa a Santa Maria Magdalena Penitente, obra de El Greco.